¿Por qué el abdomen no vuelve a su lugar solo con dieta y ejercicio?
Cuando una persona pierde una cantidad de peso significativa —ya sea por cirugía bariátrica, cambios de hábitos o ambos— la piel y el tejido conectivo del abdomen suelen haber perdido buena parte de su elasticidad. El resultado es un exceso de piel que cuelga (lo que en consulta llamamos “delantal abdominal” o panículo) y que ningún nivel de entrenamiento físico puede retraer, porque ya no es un problema de grasa sino de piel sobrante y musculatura debilitada.
La abdominoplastia post-bariátrica retira ese exceso de piel y tejido, y en la mayoría de los casos incluye una plicatura muscular (sutura del músculo recto abdominal, que suele estar separado tras el embarazo o la obesidad previa) para reconstruir una pared abdominal firme.
¿En qué se diferencia de una abdominoplastia estética convencional?
La abdominoplastia post-bariátrica suele abordar una cantidad de piel mucho mayor y, con frecuencia, se planea junto con otros procedimientos de contorno corporal (como la torsoplastia) porque el exceso de piel no se limita al abdomen. Además, el paciente que llega desde un proceso de pérdida de peso importante suele requerir una valoración nutricional y metabólica previa distinta a la de un paciente que busca solo un afinamiento estético.
Por eso en HENKO el proceso no empieza en el quirófano: empieza con una valoración integral que incluye nutrición clínica y, cuando es necesario, acompañamiento psicológico, antes de definir el plan quirúrgico.
¿Quién es candidato?
En términos generales, es candidato quien lleva un tiempo de peso estable (no en proceso activo de pérdida), tiene un estado nutricional adecuado y no presenta contraindicaciones médicas para cirugía. Cada caso es distinto, por lo que la evaluación presencial con el cirujano es el paso indispensable antes de cualquier decisión.
Recuperación: lo que en general se puede esperar
La recuperación varía según cada paciente y la extensión de la cirugía, pero de forma general implica reposo relativo las primeras semanas, uso de faja compresiva, y una reincorporación progresiva a la actividad física en los meses siguientes. El acompañamiento postoperatorio —control del dolor, cuidado de la herida y seguimiento nutricional— es tan importante como la cirugía misma para lograr un buen resultado.

